Estoy tumbado sobre la hierba. El cielo azul, despejado se abre sobre mí. Me enciendo un cigarro y aspiro su humo con satisfacción. La tranquilidad del parque alivia mi alma y reconforta mi corazón. Bueno tranquilidad a medias, pues yo me siento tranquilo pero hay una infinidad de niños con sus padres jugando a mí alrededor, sus alegres risas hacen que se dibuje una pequeña sonrisa en mi rostro de ternura y comprensión. Les observo tumbado mientras ellos ríen sin parar. Cierro los ojos y aspiro el dulce olor de las flores que rodean la pradera. El dulce sol de primavera calienta mi cuerpo y hace que cierre los ojos deslumbrado. Adoro esta sensación de placidez. Permanezco tumbado, con los ojos cerrados, pegando pequeñas caladas al cigarro mientras el sol calienta mis huesos. Algo se interpone entre la claridad y yo y hace que abra los ojos. Tardo en enfocar lo que hay sobre mi pues mi a mis ojos les cuesta acostumbrarse a la repentina falta de luz. La veo de pie a mi lado, mirándome sonriente. Apago el cigarro y le hago un gesto para que te tumbe a mi lado. Ella se agacha lentamente posa un leve beso en mis labios y se acurruca sobre mi pecho. Huelo su pelo con dulzura, es uno de los olores que más me gustan en este mundo. Ella me abraza tiernamente a la vez que yo acaricio lentamente su espalda. Nos quedamos tumbados bajo el sol, uno junto a otro, acurrucados en el césped. El calor, y la tranquilidad nos hacen sumirnos en un leve sueño. Noto como unas pequeñas gotas de agua caen sobre mi rostro, abro los ojos y el cielo antes azul y exuberante se ha vuelto de un gris apagado que amenaza con tormenta, y aun así el dulce calor del verano nos rodea. Ella despierta lentamente y se da cuenta de que pequeñas gotas de lluvia caen sobre nosotros, no llueve intensamente solo lo suficiente para refrescarnos. Los niños gritan emocionados, y se marchan corriendo con sus padres para no mojarse entre risas y juegos. Nos quedamos solos en la pradera. Una sonrisa picara se dibuja en su rostros y se abalanza sobre mí. Comenzamos a dar vueltas por el césped en una pelea de empujones y besos. Se coloca sobré mi sonriendo, y cuando intento besarla se aparta riendo. La lluvia comienza a caer con más intensidad y ella se levanta. Comienza a correr por la explanada y grita llamándome. Me levanto y la miro. Ella ríe y comienza a dar vueltas bajo la lluvia mientras su ropa se empapa. Rio y la miro con cariño. Se acerca a mi sonriente y hecha sus brazos a mi cuello. La abrazo con ternura y besó sus carnoso labios con suavidad. Ella me mira con cara de adoración y diversión. Me mira y dice que nos vamos a mojar, miro sus ropas empapadas y rio. Ella agarra mi mano y corremos bajo la lluvia para llegar a un lugar cubierto.
31 may 2009
26 may 2009
Luz en la oscuridad
Esta historia se me a ocurrido cuando caminaba desde el instituto hasta casa, y me he descuvierto a mi misma cerrando los ojos para disfrutar del sol. Jejej simpre me han gustado los días nublados y siempre me he quejado del calor. Ya se que la historia en si no tiene mucho que ver con esto, pero ya se sabe que cuando la imaginación se deja volar sugen cosas inesperadas. Es un poco larga comparado con lo que suelo escribir, pero a mi me a gustado mucho, espero que a vosotros también os guste. Un beso
Cuando él me encontró mi mundo era solo de oscuridad. Mi vida se había basado básicamente en ritos oscuros de invocación, y la búsqueda de las criaturas de las sombras. Aquellas criaturas tan atrayentes, malignas, crueles,…y hermosas. Aun recuerdo aquella vez en la que la hermana Renata consiguió romper el pestillo de mi cuarto y entro. Casi se muere del susto, aunque no solo ella lo habría hecho. Había decorado mi cuarto a mi gusto y con facilidades para realizar los rituales, en el suelo un gran pentáculo, en las paredes montones de inscripciones referentes a criaturas maléficas en infinidad de idiomas, las estanterías repletas de libros sobre artes oscuras,… se puso a gritar como una loca jeje que risas me eche. Si no me echaron del orfanato fue porque mis padres habían sido unos grandes inversores de aquel lugar porque si es por la hermana Renata… De esto ya hace unos 3 años cuando aun tenía 16. Qué tiempos aquellos, los recuerdo con ilusión y a la vez con tristeza pues comprendo lo perdida que estuve, y aun así no me arrepiento pues gracias a aquellas chorradas de rituales, que el fondo no servían para nada, le encontré a él. O más bien como he dicho al principio me encontró él a mí. Todo tengo que decir, que desde la muerte de mis padres cuando tenía 9 años me había vuelto una niña muy reservada, y encontrar un libro de oscurantismo entre las ultimas pertenecías de mis padres no me ayudo precisamente a relacionarme y a abrirme al mundo que me rodeaba. En ved de eso, me centre en el libro, con el dinero que había heredado de mis padres después de su muerte compre toda clase de artilugios y objetos. La gran mayoría que ayudaban a invocar a las criaturas tenebrosas. Al principio lo hacía porque así me sentía algo unida a mis padres, pero al final se convirtió en mi única obsesión. Sobre todo lo demás. Mi meta más inalcanzable era encontrar la criatura suprema, los reyes de la noche, poderos, peligrosos, mejores que cualquiera de las otras criaturas y por encima de todo hermosos hasta lo inimaginable. Con un único castigo por ello… beber sangre humana. A mi desde el principio no me pareció ningún castigo, pues nunca había sentido ninguna clase de aprecio por los humanos que me rodeaban, lo único de deseaba era ser una más de aquellas criaturas, lo que vosotros llamaríais vampiros. Llegue a no salir a la calle, tapie las ventanas de mi cuarto y compre un ataúd en el que solía dormir. Mi única relación con el exterior era el padre Samuel, que se mostraba compasivo conmigo y me traía comida y todos los paquetes que yo encargaba por internet sin preguntarme que contenían, cuyo posible contenido le hubiera escandalizado en la gran mayoría de los casos. La verdad es que me estoy yendo por las ramas, lo que en realidad quiero contaros es como conocí a Hasting, que como cuyo propio nombre indica es rápido como el viento. Me encontró en el orfanato, había peleado con otro vampiro por una humana que olía especialmente bien, y decidió esconderse dentro del orfanato para que la disputa llegara a más. Vagabundeo velozmente por las habitaciones en busca de algún olor que le gustara especialmente cuando me vio. Yo me quede petrificada, sus ojos verdes y penetrantes me observaban analizando la situación, esperando me reacción. Según me ha contado, esperaba que me pusiera a gritar como una posesa y saliera corriendo en busca de ayuda, o que simplemente pensara que era un humano cualquiera, aunque aquello era imposible pues le había visto desplazarse a una velocidad sobre humana. Pero en lugar de aquello, le mire embelesada, y me acerque lentamente. El se quedo inmóvil sin saber qué hacer, cuando ya me encontraba frente a él, susurre: Por fin… Me miro extrañado largo rato, y me pregunto qué me ocurría, le dije que sabía lo que era y que llevaba mucho tiempo esperándole a él o a cualquiera de su especie. Estuvimos hablando largamente toda la noche, y Hasting no tuvo nunca intención de matarme, resulte ser muy interesante según él. Yo le mostré mi propio mundo, con el que no quedo contento. Me hizo ver la realidad, y descubrir que todas mis creencias sobre los vampiros eran equivocadas. Con el paso del tiempo mi vida cambio y en ved de volveré una persona más reservada y tenebrosa me descubrí en una ocasión paseando a la luz de sol, en una calle llena de gente disfrutando del momento. Y todo ello gracias a él. Mi vida ahora está llena de color y luz. Vivo con Hasting en una gran ciudad de Europa, cuyo nombre no voy a mencionar, soy vampiro solo desde hace unos meses, y mi dieta se basa en sangre humana como ya habréis imaginado. Muchos pensareis que habría sido mucho mejor para mí no convertirme en una despreciable asesina bebedora de sangre, pero yo pienso que estáis equivocados, pues lo que yo tenía antes no era vida, era una prisión impuesta por mí misma. Y es cierto que no me arrepiento de las muertes provocadas por mí, pero vosotros tampoco os arrepentís de comer vacas… ¿O sí?
25 may 2009
Disputa en el bosque
21 may 2009
La niña y el oso

Me senté frete a ella y la mire directamente a los ojos. Sus oscuros ojos me observaron asustados. Esboce una pequeña sonrisa para tranquilizarla. Su mirada se relajo un poco y vi como el temor se desvanecía un tanto de su rostro. Se balanceó sobre la silla nerviosa a la vez que abrazaba a su enorme osito de peluche. Coloque una mano sobre su hombro para pararla y llamar su atención. Me miro con cara de felicidad. Pobre, aquella niña de apenas 7 años estaba en estado de shock.
-Melinda-La llame- ¿Cómo te encuentras?
Me miro un instante y volvió a sonreír y a balancearse con su mirada perdida en el infinito.
-¿Hoy tampoco vas a hablar conmigo pequeña?
La niña esbozo una sonrisa traviesa y negó con la cabeza.
-Bueno que se le va a hacer ¿No? Mañana volveré a verte, ¿de acuerdo?
La niña asintió emocionada, me levante de la silla y despeine su pelo, y le di un beso en la frente. Cuando ya salía de la estancia una manita tiro de mi chaqueta. Me di la vuelta y allí estaba Melinda mirándome con cara enfadada.
-¿Qué ocurre pequeña? ¿He hecho algo que te enfadara?
Negó con la cabeza rotundamente
-¿Y entonces qué ocurre?
Señalo a su osito de peluche y puso cara triste.
-Aaaa ya comprendo, se me ha olvidado despedirme del Señor Osito y se ha quedado triste.
Melinda asintió, contenta de haberse hecho entender sin necesidad de hablar. La mire sonriente y le di un beso a oso de peluche.
-Bueno ya me marcho Melinda, tengo muchas cosas que hacer, mañana volveré. Adiós pequeña. Adiós Señor Osito.
Melinda me despidió con la mano, y acto seguido cogió la pata del oso e hizo lo mismo. Sonreí antes de cerrar la puerta. Tras traspasar aquella puerta la sonrisa desapareció de mi rostro. Aquella niña no estaba bien, ya habían pasado tres meses desde el accidente y seguía sin pronunciar palabra. Lo peor de todo es que había quedado sola en el mundo, y ya no recibía más compañía que mis continuas visitas. Los otros niños del orfanato la rechazaban por su incomunicación aparente con el resto del mundo. Al principio ni hacía esos pequeños gestos de afirmación y negación, simplemente se quedaba quieta mirando al infinito. Solo gracias a muchas semanas de terapia conmigo habían logrado hacer que la niña por lo menos asintiera, y que su cara demostrara alguna emoción. Tarde dos meses en conseguir alguna muestra de mejora en ella y todo gracias a aquel oso de peluche que gane una tarde en la feria y decidí regalar a la niña. Me marche pensativo del lugar con la incertidumbre en el cuerpo de que habría visto la niña para acabar así.
19 may 2009
Una inmaterial material
Inmortal
Me miro con lágrimas en los ojos.
-¿Por qué? –pregunto
-Porque nunca te ame, nunca te quise y jamás lo haré.
-¿Qué? ¿Y todos estos años no han significado nada para ti?-dijo con dolor en la voz.
-Si quieres que sea sincera la verdad es que no
Su cara se contrajo en una mueca de dolor contenido. Vi sus vanos esfuerzos por contener las lágrimas. Y una extraña sensación de regocijo e indiferencia me recorrió. Vio mi sonrisa burlona y una máscara de odio se dibujo en su cara.
-¿Qué pasa? ¿Te ríes de mi desgracia? ¿Te hace gracia haberme estado engañando durante este tiempo?
-No muchacho-dije divertida- no te he engañado en ningún momento. ¿Cuándo he dicho que te amara? ¿Alguna vez he pronunciado un “Te quiero”? ¿O me he mostrado tierna o amable contigo? Nunca jamás. Y tú supiste desde el principio que nunca te amaría, que no permanecería a tu lado. Todos te lo advirtieron, pero tu mente de humano tan voluble, se engaño a sí misma y te hiciste creer que quizá tuvieras alguna oportunidad.
-Y entonces ¿Por qué has pasado tanto tiempo conmigo?
-Para mí ha sido un instante de mi existencia, y también tengo que decir que no tenía nada mejor que hacer.
Allí le deje, con cara de incredulidad. Me aleje de allí tranquilamente, pensando en mis propias palabras a cada cual más cierta. La Inmortal de hielo siempre me llamaron. Fría, solitaria, sin sentimientos. Palabras que me describían a la perfección. Había compartido mi vida con millones de humanos, pero aun no conocía aquel sentimiento al que ellos llamaban amor.
16 may 2009
Destrozada
13 may 2009
Pesadillas
Un miedo irracional hizo que se estremeciera todo su cuerpo, como si de una brisa gélida se tratara. Intento apartar de su mente aquellos oscuros pensamientos e intento centrarse en tu tarea. Pero no lo conseguía, algo en su interior le decía y que terminaba con todo aquello algo horrible ocurriría. Miro a todos lados buscando la razón de su preocupación, pero no vio nada sospechoso. Aunque en el fondo de su alma sabía que algo terrible estaba pronto de ocurrir. Cada vez más asustada se levanto y salió corriendo de allí. Se hallo a si misma encerrada en una nada sin salida. Comenzó a correr desesperadamente en todas direcciones, pero todo su mundo se había desvanecido. Miro a su alrededor pero no vio nada, no quedaba nada. Se encontraba en la mismísima nada. Grito desesperada esperando algún tipo de contestación, pero si su propio eco la contesto. Paso horas corriendo en todas direcciones , buscando algo, lo que fuera, porque ahora comenzaba a dudar de su propia existencia. Se sentó, y lagrimas comenzaron a derramarse por su rostro. Desesperada lloro….
Alisa se despertó agitaba, había lagrimas en su rostro y estaba empapada en sudor. Como odiaba aquellas pesadillas. Eran tan agobiantes, la sensación de soledad era tan desesperante. Miro a su alrededor y vio a Jael, tendido a su lado. Le acaricio el rostro con dulzura y una pequeña sonrisa se dibujo en el rostro de él. Se acurruco a su lado y supo que aquella noche no tendría más pesadillas.
11 may 2009
Era mi hermano
10 may 2009
Manantial de agua

8 may 2009
Sed de sangre
