Bienvenidos sean los visitantes a los parajes lejanos de mi imaginación, sentiros bien recibidos tanto a comenta como a visitar y leer todos y cada una de las historias. O siemplemente pasar para decir hola o pasar por pasar. Y si podeis pasaros por EL ALMACEN DE TAP-S, una pequeña ayuda para que esta escritora se gane la vida. GRACIAS

17 feb. 2011

Atropello

El semáforo se pone en verde y comienzas a cruzar. Un fogonazo de luz, un grito, dolor, y todo se vuelve negro... Lo siguiente que ves a gente que te rodea, llora y tu no sabes que ha pasado. Todos te miran, preguntan tu nombre, como te encuentras. Tu mente esta dispersa, no sabes que ha ocurrido, y casi no recuerdas quien eres, solo sabes que te duele todo el cuerpo. Tu cuerpo esta alterado, tus pulsaciones a mil, y eres incapaz de hacer nada, más que permanecer quieta en el sitio donde yaces, sin saber siquiera si estas viva o muerta. Te incorporas y miras a tu alrededor desconcertada. Todo pasa muy deprisa. La ambulancia, las preguntas, no recuerdas casi nada. Y cuando todo a pasado llegas a casa y comienzas a llorar...

Debo decir que esto es real, el martes cuando llegaba a mi casa, me atropellaron. No me a pasado nada más que unos cuantos moratones y un par de contracturas,... pero el susto del cuerpo no me lo quitará nadie. Ahora mismo no soy capaz de salir a la calle yo sola. Solo por culpa de un estúpido que se salto un semáforo por llegar 5 minutos antes. Tener cuidado por la calle... es más peligroso de lo que crees.

11 feb. 2011

La vida no es justa

Feps:
Palabras: Farola, Invierno, Galicia
Condición: Historia homófoba con final dramático.

Era una fría noche de Invierno. Una noche especialmente lluviosa, aun tratándose de Galicia. Un muchacho paseaba tranquilamente por las calles de su ciudad natal, resguardándose del frío y la lluvia por los soportales. O quizás no solo de eso. No vivía en un buen barrio para los de su condición. Por eso se ocultaba, por mucho que lo odiara, fingía ser lo que no era. Sus padres no lo aceptarían, sus amigos le pegarían y algunas personas hasta le matarían. Siguió caminando, ocultándose en la sombra, cuando al cruzar la esquina, los vio. Ya no podía darse la vuelta, pues situados debajo de una farola, le observaban. Intento seguir caminando, ignorándolos como si nada ocurriera, rogando, que nada le dijeran.
-¡Eh! ¡Marica de mierda!- escucho gritar a sus espaldas.
Intento seguir como si nada, como si la cosa no fuera con él. Pero los gritos no cesaron.
-¡Eh! ¡Tú! ¡Si tú! ¡La maricona! No corras, ven aquí. Tenemos algo que decirte.
Siguió caminando sin mirar atras, pero les sentía cada vez más cerca de él, siguiéndole. Cuando fue consciente de que le estaban alcanzando, comenzó a correr, pero ya no había nada que hacer. Comenzaron a empujarle, a pegarle, a romperle la ropa. Lo dejaron maltrecho, en mitad de la calle, bajo la lluvia. Lleno de heridas y moratones, pero lo que él más sentía no eran los golpes, si no el no poder vivir tal y como era.