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14 abr. 2009

Drogas 4ºParte- Jorge


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Estoy en la cama durante cerca de una hora dando vueltas sin poder dormirme. Al final al darme cuenta que lo único que hago es perder el tiempo me levanto. Me cambio de camiseta, (que ya era hora, la llevaba puesta desde hacía dos días y olía a de todo menos a limpio) cojo el móvil, la cartera y las llaves. Camino por el estrecho pasillo hacía a la entrada. Pero al pasar por la puerta de la cocina una voz repipi y odiosa resuena en mis oídos.
-¿Dónde has estado estos días?-dice mi odiosa hermana.
-¿Y a ti que te importa?- La contesto con mala cara.
-¡¡MAMAAAAAA!!-chilla- ¡¡JORGE ESTA SIENDO DESAGRADABLE CONMIGO Y YO SOLO ME PREOCUPABA POR EL!!-grita con cara maliciosa.
Mentira que se preocupe por mí, en esta familia el único que se preocupa por mi soy yo, la única intención de Mari es conseguir algo para que mi madre me eche la bronca como de costumbre. Pero esta vez no estoy dispuesto a escuchar a mi madre con su típica cháchara de que debo tratar bien a mi hermana pequeña, preocuparme por ella, etc. Lo que yo me suelo preguntar es: ¿Sí queréis que me preocupe por Mari? ¿Por que no predicáis con el ejemplo y os preocupáis un poco por mí? Aunque en el fondo prefiero que pasen de mí, así no me molestan.
-Aparta enana estúpida-digo y la empujo a un lado.
Salgo por la puerta de mi casa a la vez que de fondo oigo los gritos de mi hermana berrando para que mi madre la haga caso. Salgo ya por fin a la calle y me dirijo a la Casa de la Cala. La Casa de la Cala donde tantas cosas habíamos hecho. Es un pequeño bungalow de dos plantas que se encuentra en una pequeña cala privada. Había pertenecido a los abuelos de Sam que cuando se trasladaron a la residencia se la regalaron. Gracias a ellos tenemos una pequeña porción de playa con casa incluida para nosotros solos. Hemos pasado tantas cosas allí…
Camino lentamente recordando todos aquellos días en la Casa de la Cala, riéndome a carcajada limpia mientras la gente me miraba con cara rara, sin que me importe lo más mínimo. Cuando llego a la escalera que hay que bajar para llegar a la cala (la verdad es que es un tanto peligroso llegar a la cala, pues está metida entre dos acantilados muy escarpados, pero las escaleras son seguras y fiables, lo hemos comprobado muchas veces pues siempre somos capaces de salir de allí por muy borrachos que vallamos) veo a Sam acercarse por el camino y la espero. Recuerdo también todo lo que he pasado junto a Sam. Que yo recuerde siempre ha estado con nosotros. La conozco desde que tengo 6 años y aunque al principio mi grupo de amigos y yo mostramos recelo a admitirla en nuestro juegos de chicos enseguida nos demostró que no era como las otras chicas. Siempre ha sido más masculina que muchos de nosotros, (su nombre real es Samanta, pero hay de aquel que la llame así pues desatara una furia incontenible, que todos hemos sufrido alguna vez y que no pensamos volver a despertar) recuerdo que cuando éramos pequeños siempre fue una más del grupo de chicos. Pero cuando entramos en la cruda adolescencia algo empezó a ocurrir pues aunque ella era la de siempre su cuerpo no, y todos empezamos a darnos cuenta de cómo se notaba que Sam era una chica. Aun me acuerdo de aquel verano hará unos 3 años cuando cumplíamos 15 años, cuando fuimos a la playa el primer día de verano y la vimos en bikini, la cara que se nos quedo a todos fue impresionante. También hay que decir que Sam es una tía espectacular, mide uno ochenta, es delgada pero a la vez muy fuerte, su pelo negro como el carbón le llega hasta la cintura y su cara de ángel pálida como la nieve y con unos ojos azules como el mar no pegan nada con la cara de mala hostia que suele tener. Por fin llego a mi lado. Viste unos pantalones cortados, una camiseta de tirantes con un eslogan de Sonata Árctica y una deportivas negras. No puedo evitar admirar las curvas de su cuerpo y quedarme anonadado como siempre cada vez que la veo, y aunque hay que decir que Ainara me gusta mucho más, es innegable que Sam esta buenísima.
-¿Qué miras pasmarote?-dice a la vez que me propinaba un puñetazo en el brazo.
-Eeee, esto nada. ¿Qué tal Sam?- digo tratando de volver a la realidad.
-Bien aquí vengo de dejar a Ainara en su casa.
-¿Qué tal esta?
-Pues no sé, parece que jodida pero ella se lo ha buscado, ya la habías avisado. No pienses en ello.
-Si fuera tan facil...
-Anda vamos estúpido, que Kiko nos está esperando en la Casa de la Cala.
Comenzamos a bajar las escaleras en silencio.
Continuara…

1 comentario:

  1. cada vez más , me intrigo con esta historia , espero la quinta parte , saludoss.

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