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13 dic. 2009

No...

Te miro por última vez y me doy la vuelta. Comienzo a caminar deprisa, para alejarme lo más rápidamente de ti y no darme tiempo a mi misma de arrepentirme. Siento tu mirada en mi espalda. Sé que aun no entiendes porque he hecho esto, pero no puedo soportar más. Esta relación ya solo me provoca dolor. Siento tentaciones de mirarte otra vez, pero me contengo y sigo andando. Cuando llego a la esquina de la calle giro y comienzo a correr. Corro todo lo que puedo, lo más lejos que puedo, hasta que siento que se me va a salir el corazón del pecho, hasta que siento que me van a estallar los pulmones, hasta que siento que no puedo más. Me detengo y apoyo la espalda contra la pared de un edificio y comienzo a intentar respirar normalmente. Las lágrimas comienzan a escaparse de mis ojos. Me dejo caer al suelo, y sentada comienzo a desahogarme. Pienso en todo lo que voy a anhelarte. Pienso en todas la veces que voy a desear verte. Pienso en todas las veces que voy a desear besarte. Pero también pienso en que eso ya lo hago. Ya te anhelaba, ya deseaba verte, ya deseaba besarte. Pero no podía, estas con ella y nunca serás mío. Verte día a día con ella hace que mi alma se rompa y ya no aguanto más. No aguanto que me hables de ella. No aguanto que la eches de menos. No soporto verte besarla. Odio la cara que se te pone cuando la ves. No puedo más. Por eso se acabo. Soy una cobarde y lo sé. Esto me hará daño, lo sé. Me levanto y vuelvo a correr. Me duele el pecho. Me duelen las piernas. Me cuesta respirar. Me detengo otra vez. No puedo parar de llorar. Las lágrimas nublan mi vista. Mi móvil vibra en mi bolsillo. Lo saco y tu cara me mira desde la pantalla. Recuerdo el día de esta foto, cuando aun pensaba que podrías ser mío. Sé que estarás preocupado, y una parte de mi ser grita que conteste, pero cuelgo y vuelvo a correr. Por fín llego a mi casa y me encierro en mi habitación. Tiro el móvil sobre la mesa y dejo que siga vibrando sin hacerle caso. Me tumbo en la cama e intento acallar los zumbidos del móvil tapándome los oídos con la almohada. Al final no aguanto más y lo cojo. Pero entonces tu dejas de llamar. Miro en silencio el móvil mientras las lágrimas caen sobre él. Al final decido escribirte un mensaje que dice:

No me llames. No me busques. Olvídate de mí. No pienses en mí. No me recuerdes. No hables sobre mí. No preguntes por mí. Haz como si nunca hubiera existido…. Te quiero.


Siento la desaparición, pero he tenido una avasalladora cantidad de exámenes finales y no he tenido tiempo ni de escribir, ni de pasarme por aquí. Hoy os dejo el que espero que sea uno de mis últimos relatos deprimentes sobre amor no correspondido (por lo menos durante una época). Está semana me pasare por vuestros blogs para ponerme un poco al día. Besos

2 comentarios:

  1. aunque sea triste... me gusta... waah malditos examenes >_<

    Beesoos!!
    Ya pueedo comentaar lalala!!! xD

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  2. Triste pero hermoso...
    ¿Cómo te fueron los exámenes? :)

    Besos

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