Bienvenidos sean los visitantes a los parajes lejanos de mi imaginación, sentiros bien recibidos tanto a comenta como a visitar y leer todos y cada una de las historias. O siemplemente pasar para decir hola o pasar por pasar. Y si podeis pasaros por EL ALMACEN DE TAP-S, una pequeña ayuda para que esta escritora se gane la vida. GRACIAS

9 ene 2011

Ironías de la vida

Me miro a mi misma en el espejo y últimamente solo me encuentro con una extraña. No reconozco esos ojos rojos y tristes que se reflejan y me miran. Ese pelo despeinado, decolorado, desordenado, que no parece mío. Y cada día mas delgada. Todo el mundo me lo decía pero yo no lo apreciaba, hasta hace poco. Todos mis pantalones me quedan grandes y se me caen, camisetas que antes me quedaban bien ahora son enormes sobre mi escuálido cuerpo. Las costillas se marcan contra mi piel, y mi cadera parece sujetar un cuerpo demasiado grande para ella. Siempre dije que yo no acabaría así, que soportaría cada golpe que me diera la vida. Pero al parecer no era así, la vida no me había dado el golpe acertado. Ahora que lo he recibido se lo que se siente, y la verdad no es agradable. La triste realidad es que me estoy volviendo loca, ironías de la vida. Miro la chica que me mira, mi reflejo me intenta sonreír sin conseguir mucho, y eso hace que lagrimas se derramen de sus ojos. Una rabia oscura surge en mi interior y golpeo a la muchacha que llora, rompiendo el espejo y también la falsa imagen me representa de mi misma. Pues en el fondo se que no soy yo, es una ilusión, yo sigo escondida en alguna parte de esa imagen, y os aseguro que no tardare en conseguir salir.

21 oct 2010

Dava: noche, Luna, cuchara

Vuelven los relatos de tres palabras!! Bieeeen!! xD la verdad no se si realmente vuelven o ni siquiera si yo misma vuelvo solo sé que he escrito dos nuevos :P Un besoo

Palabras: Noche, Luna, Cuchara
Condiciones: todo transcurre por la noche, no puede haber referencias a momentos anteriores

Camino descalza, corriendo por el jardín de la que a sido mi prisión toda mi vida. Necesito escapar de aquí cuanto antes, pues no soporto más la opresión impuesta por mi Señor. La luna roja brilla en el cielo, iluminándolo todo un resplandor sangriento. Llevo conmigo mis pertenencias más preciadas y estrictamente necesarias. Al cuello colgada llevo la cuchara de plata, último legado de mi madre. Decido huir por el bosque pues es el camino más rápido para llegar al pueblo. Pero cometo un grave error pues paso cerca del jardín de los perros, que captan mi olor y comienzan a ladrar. Luces se encienden en el viejo caserón, mientras suena la voz de alarma. Cuando alcanzo el lindero del bosque mis pies casi no pisan el suelo de lo rápido que corro. Oigo los ladridos de los canes tras de mí y siento que mi pecho va a estallar mientras mis pulmones duelen por la falta de aire. Continuo esquivando árboles, a tientas, sin rumbo. Tropiezo con una raíz y caigo estrepitosamente al suelo y ya no soy capaz de levantarme. Las fieras pronto me alcanzan y me rodean, enseñando sus dientes y gruñendo sin cesar. De entre los árboles surge la figura de mi amo, con un rifle entre las manos. Me mira con desprecio y no puedo evitar que lágrimas se derramen por mis mejillas. Apunta y dispara a mi hombro derecho, provocándome un dolor insoportable haciendo que un grito de dolor escape de mis labios. Tapo con las manos la herida sangrante y le miro suplicante.
-¡Padre! ¡Por favor!- le llamo rogando.
Él se da la vuelta y se aleja mientras susurra:
- Yo no tengo ninguna hija…
Me deja allí tirada en el suelo, rodeada por los feroces perros que comienzan a morder mi carne con sus afilados dientes, pero ya no siento nada, pues estoy llegando a la inconsciencia. Me desangro y dejo que coman mi carne maltrecha, mientras miro la luna brillante, que parece sonreír maléficamente mientras muero.

29 sept 2010

Bipolar - Ursula

Estás ausente, apartada, regodeándote en la miseria. Yo en cambio no aguanto más. Voy a matar a ese maldito. Mientras tu lloras en un rincón de nuestro interior, yo nos visto, cojo el puñal de nuestro cajón, y salgo a buscarle. Le veo a lo lejos y comienzo a excitarme poco a poco. Tú despiertas de tú aletargamiento cuando eres consciente de mi enfado. Se que le has visto cuando siento tu dolor en nuestro pecho. Eso solo hace que me enfade más ante tu ingenuidad. Empiezas a comprender todo cuando notas el puñal oculto. No consigo ocultarte mis intenciones, pero tampoco quiero ya, ya no puedes detenerme, tengo el control de nuestro cuerpo. Sonrío poseída por se de venganza y se refleja en nuestro rostro, mientras tu gritas inútilmente intentando detenerme. Cuando clavamos el puñal en su espalda, atravesando su pecho, todo mi ser grita liberado de tu presencia, de tus tonterías, me siento más viva que nunca. Una risa retorcida y malvada comienza a salir de mí, mientras me aparto y te dejo tomar el control del cuerpo. Le abrazamos y por nuestro rostro comienzan a caer lágrimas provocadas por tu tristeza. Sus ojos vidriosos nos miran sin comprender. Está muerto y por fin hay justicia, el nos a echo mucho daño, nos abandono sin razón, y por eso teníamos derecho a provocar le el mismo sufrimiento. Es más pienso que he sido compasiva, pues la muerte no es dolorosa. Mientras, tú te hundes poco a poco en la oscuridad con sus últimos estertores.

27 sept 2010

Bipolar - Carol

De repente soy consciente de que nos movemos. He estado aletargada y triste por lo que ocurrió ayer y no he prestado atención a lo que hacías. Estás enfadada, furiosa diría yo, pero no entiendo porqué, yo estoy sin fuerzas para nada. Me fijo en nuestro alrededor y lo veo a lo lejos, está tan guapo como siempre, tanto que me hace daño. Me doy cuenta de que nos dirigimos hacia él. Nos miro, vamos vestidas como de costumbre, pero en nuestro antebrazo derecho se esconde un puñal. Todo empieza a tomar forma poco a poco en mi mente, y ya no eres capaz de ocultarme tus intenciones. Intento detenernos, pero soy incapaz has tomado el control de nuestro cuerpo. Él está de espaldas a nosotras y en nuestro rostro se dibuja una sonrisa maléfica provocada por tus ganas de venganza. Yo grito asustada desde nuestro interior, intentando pararte, pero no soy capaz. Cuando clavamos el puñal en su espalda, atravesándole el pecho, siento que algo aumenta la distancia entre nosotras, que cada día somos más personas distintas, más que facetas de una misma personalidad. Ríes a carcajadas en nuestro interior mientras te apartas y me dejas tomar el control de nuestro cuerpo. Le abrazamos y por nuestro rostro comienzan a caer las lágrimas de mi tristeza. Sus ojos vidriosos nos contemplan sin comprender. Está muerto y tú sientes que ahora hay justicia, pues piensas que él nos a echo mucho daño y es lo que merecía, mientras que yo siento que muero poco a poco según acaban sus últimos estertores.

23 sept 2010

Susurros en la noche

Me susurras al oído. Fuera en la calle suenan los truenos. Tus brazos me rodean con la escusa de que no tenga miedo. Me río silenciosamente. Miro tu cara pura y limpia como siempre. Me
Miras a los ojos y me enamoras como cada vez. La lluvia cae lentamente y la tormenta crea una melodía a nuestro amor. Me besas, me acarias, me tocas. Todo mi ser tiembla ante tu presencia. Tus labios recoren mi cuerpo lentamente haciendo que me estremezaca. Buscas mi mirada y sonríes satisfecho. En la calle hace frío pero nosotros calentamos nuestros cuerpos. Caes a mi lado exausto. Dices que me amas. Yo guardo silencio. Apollas mi cabeza en tu pecho y me abrazas. Quedamos dormidos, enrredados, juntos.