Bienvenidos sean los visitantes a los parajes lejanos de mi imaginación, sentiros bien recibidos tanto a comenta como a visitar y leer todos y cada una de las historias. O siemplemente pasar para decir hola o pasar por pasar. Y si podeis pasaros por EL ALMACEN DE TAP-S, una pequeña ayuda para que esta escritora se gane la vida. GRACIAS
23 mar 2011
FRío
Camino por la calle y tengo frío, mucho frío. Se que realmente no lo hace y aun así me llega hasta el alma, recorre mi cuerpo y me cala hasta los huesos. Tengo ganas de huir, salir corriendo, olvidar me de todo, no tener que pensar en nada. Pero no puedo, mi cabeza no me deja. No dejo de pensar en todo. Noto una presión en el pecho, quiero salir, escapar, gritar y correr sin volver la vista atrás. Descubrir que todo aquello que me pasa no es más que un mal sueño... Tengo ganas de llorar y de no acodarme de nada... No pensar, correr, escapar,...
Tipo de relato:
relatos realistas,
Varios de mi
17 feb 2011
Atropello
El semáforo se pone en verde y comienzas a cruzar. Un fogonazo de luz, un grito, dolor, y todo se vuelve negro... Lo siguiente que ves a gente que te rodea, llora y tu no sabes que ha pasado. Todos te miran, preguntan tu nombre, como te encuentras. Tu mente esta dispersa, no sabes que ha ocurrido, y casi no recuerdas quien eres, solo sabes que te duele todo el cuerpo. Tu cuerpo esta alterado, tus pulsaciones a mil, y eres incapaz de hacer nada, más que permanecer quieta en el sitio donde yaces, sin saber siquiera si estas viva o muerta. Te incorporas y miras a tu alrededor desconcertada. Todo pasa muy deprisa. La ambulancia, las preguntas, no recuerdas casi nada. Y cuando todo a pasado llegas a casa y comienzas a llorar...
Debo decir que esto es real, el martes cuando llegaba a mi casa, me atropellaron. No me a pasado nada más que unos cuantos moratones y un par de contracturas,... pero el susto del cuerpo no me lo quitará nadie. Ahora mismo no soy capaz de salir a la calle yo sola. Solo por culpa de un estúpido que se salto un semáforo por llegar 5 minutos antes. Tener cuidado por la calle... es más peligroso de lo que crees.
Tipo de relato:
relatos realistas,
Varios de mi
11 feb 2011
La vida no es justa
Feps:
Palabras: Farola, Invierno, GaliciaCondición: Historia homófoba con final dramático.
Era una fría noche de Invierno. Una noche especialmente lluviosa, aun tratándose de Galicia. Un muchacho paseaba tranquilamente por las calles de su ciudad natal, resguardándose del frío y la lluvia por los soportales. O quizás no solo de eso. No vivía en un buen barrio para los de su condición. Por eso se ocultaba, por mucho que lo odiara, fingía ser lo que no era. Sus padres no lo aceptarían, sus amigos le pegarían y algunas personas hasta le matarían. Siguió caminando, ocultándose en la sombra, cuando al cruzar la esquina, los vio. Ya no podía darse la vuelta, pues situados debajo de una farola, le observaban. Intento seguir caminando, ignorándolos como si nada ocurriera, rogando, que nada le dijeran.
-¡Eh! ¡Marica de mierda!- escucho gritar a sus espaldas.
Intento seguir como si nada, como si la cosa no fuera con él. Pero los gritos no cesaron.
-¡Eh! ¡Tú! ¡Si tú! ¡La maricona! No corras, ven aquí. Tenemos algo que decirte.
Siguió caminando sin mirar atras, pero les sentía cada vez más cerca de él, siguiéndole. Cuando fue consciente de que le estaban alcanzando, comenzó a correr, pero ya no había nada que hacer. Comenzaron a empujarle, a pegarle, a romperle la ropa. Lo dejaron maltrecho, en mitad de la calle, bajo la lluvia. Lleno de heridas y moratones, pero lo que él más sentía no eran los golpes, si no el no poder vivir tal y como era.
Tipo de relato:
relatos alternativos,
relatos realistas,
Tres palabras
9 ene 2011
Ironías de la vida
Me miro a mi misma en el espejo y últimamente solo me encuentro con una extraña. No reconozco esos ojos rojos y tristes que se reflejan y me miran. Ese pelo despeinado, decolorado, desordenado, que no parece mío. Y cada día mas delgada. Todo el mundo me lo decía pero yo no lo apreciaba, hasta hace poco. Todos mis pantalones me quedan grandes y se me caen, camisetas que antes me quedaban bien ahora son enormes sobre mi escuálido cuerpo. Las costillas se marcan contra mi piel, y mi cadera parece sujetar un cuerpo demasiado grande para ella. Siempre dije que yo no acabaría así, que soportaría cada golpe que me diera la vida. Pero al parecer no era así, la vida no me había dado el golpe acertado. Ahora que lo he recibido se lo que se siente, y la verdad no es agradable. La triste realidad es que me estoy volviendo loca, ironías de la vida. Miro la chica que me mira, mi reflejo me intenta sonreír sin conseguir mucho, y eso hace que lagrimas se derramen de sus ojos. Una rabia oscura surge en mi interior y golpeo a la muchacha que llora, rompiendo el espejo y también la falsa imagen me representa de mi misma. Pues en el fondo se que no soy yo, es una ilusión, yo sigo escondida en alguna parte de esa imagen, y os aseguro que no tardare en conseguir salir.
Tipo de relato:
relatos alternativos,
Relatos tristes,
Varios de mi
21 oct 2010
Dava: noche, Luna, cuchara
Vuelven los relatos de tres palabras!! Bieeeen!! xD la verdad no se si realmente vuelven o ni siquiera si yo misma vuelvo solo sé que he escrito dos nuevos :P Un besoo
Palabras: Noche, Luna, Cuchara
Condiciones: todo transcurre por la noche, no puede haber referencias a momentos anteriores
Camino descalza, corriendo por el jardín de la que a sido mi prisión toda mi vida. Necesito escapar de aquí cuanto antes, pues no soporto más la opresión impuesta por mi Señor. La luna roja brilla en el cielo, iluminándolo todo un resplandor sangriento. Llevo conmigo mis pertenencias más preciadas y estrictamente necesarias. Al cuello colgada llevo la cuchara de plata, último legado de mi madre. Decido huir por el bosque pues es el camino más rápido para llegar al pueblo. Pero cometo un grave error pues paso cerca del jardín de los perros, que captan mi olor y comienzan a ladrar. Luces se encienden en el viejo caserón, mientras suena la voz de alarma. Cuando alcanzo el lindero del bosque mis pies casi no pisan el suelo de lo rápido que corro. Oigo los ladridos de los canes tras de mí y siento que mi pecho va a estallar mientras mis pulmones duelen por la falta de aire. Continuo esquivando árboles, a tientas, sin rumbo. Tropiezo con una raíz y caigo estrepitosamente al suelo y ya no soy capaz de levantarme. Las fieras pronto me alcanzan y me rodean, enseñando sus dientes y gruñendo sin cesar. De entre los árboles surge la figura de mi amo, con un rifle entre las manos. Me mira con desprecio y no puedo evitar que lágrimas se derramen por mis mejillas. Apunta y dispara a mi hombro derecho, provocándome un dolor insoportable haciendo que un grito de dolor escape de mis labios. Tapo con las manos la herida sangrante y le miro suplicante.
-¡Padre! ¡Por favor!- le llamo rogando.
Él se da la vuelta y se aleja mientras susurra:
- Yo no tengo ninguna hija…
Me deja allí tirada en el suelo, rodeada por los feroces perros que comienzan a morder mi carne con sus afilados dientes, pero ya no siento nada, pues estoy llegando a la inconsciencia. Me desangro y dejo que coman mi carne maltrecha, mientras miro la luna brillante, que parece sonreír maléficamente mientras muero.
Tipo de relato:
Relatos de Misterio o Miedo,
Tres palabras
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